Amigo panista:
Los momentos que como Partido y sociedad vivimos demandan de ti y de mi -quienes deseamos sin duda una mejor vida para las generaciones presentes y futuras- es un alto sentido de responsabilidad histórica. Es decir, nuestra palabra y nuestros actos deben estar hoy más que nunca a la altura de las exigencias que el presente momento de la Historia reclama. Permíteme compartirte algunas ideas, reflexiones y propuestas.
Reconciliación para la Unidad. El primer paso.
Una de esas exigencias es comenzar un profundo y sincero proceso de reconciliación que conlleve cerrar las hondas brechas que la soberbia, la simulación y la ambición han abierto entre los miembros de nuestro Partido: de no lograrlo el abismo de la derrota política total se avizorará inevitable y definitivo. ¿Cómo lograrlo? Te propongo un primer camino: la Reconciliación para la Unidad.
En estos momentos, amigo, quiero decirte que después de la necesaria revisión a lo que hemos hecho en lo individual y lo colectivo con nuestros actos, los panistas debemos llegar a la reconciliación, o sea, -como algún sabio ha expresado de la manera más sencilla pero clara- dejar escritos en el agua los agravios y en mármol los detalles, las consideraciones. No podríamos avanzar en nuestra senda política si persistimos en seguir caminando sintiéndonos acreedores perpetuos del otro. Debemos despojarnos del hermetismo y la frialdad que la soberbia impone a sus siervos; y revestirnos de la calidez y apertura que la humildad regala a quienes la buscan.
Hoy sé que debo reconocerme necesitado de ti, amigo panista, para poder avanzar en mi senda. Debo dejar a un lado autosuficiencias temporales, y acoger la necesidad permanente que tengo de tu valía, de tus talentos, de tu visión, de tu ser. Hoy reconozco tu experiencia de vida, tu capacidad de observar y proponer, de argumentar; hoy reconozco que tú observas una faceta del prisma que yo no alcanzo a ver. Reconciliación para la Unidad, es lo que hoy te quiero proponer.
Una vez reconciliados, amigo, te propongo que platiquemos, que dialoguemos, que intercambiemos puntos de vista, que logremos ir juntos en pos de esa visión común que del Partido construyamos. Mis pies necesitan de tus ojos y tus músculos de mi corazón. Solo juntos -tu talento y el mío, tu experiencia y la mía, tus ideas y las mías, tu palabra y la mía- podremos abrazar ese inmenso árbol llamado PAN. ¡Dame tus manos y ten las mías!
La Unidad en la Diversidad. Construyendo el edificio.
No pretendo cambiarte, no podría jamás hacerlo. Te necesito como eres, por quien eres. Tus virtudes suplen mis vicios y defectos. Grandes hombres de la Historia nos han recordado con sus vidas ejemplares que el Respeto es la piedra angular, los cimientos, de cualquier edificio moral. Hoy sé que ambos queremos seguir construyendo ese gran edificio llamado Partido Acción Nacional en Querétaro, y que sea tan sólido que resista cataclismos, pero sin que sea tan pequeño que sólo quepan unos cuantos; que sea tan grande que quepamos todos, pero sin que sea tan amplio que por su delgadez nadie sepa en donde está. El respeto a tu dignidad de persona es lo que me lleva a aceptarte tal cual eres. Llámame e iré a donde estés. La Unidad en la Diversidad, es lo que hoy te quiero proponer.
Unidad para el Futuro, para un Futuro. La seguridad de la perseverancia.
En estos momentos de incertidumbre global, en donde todos buscamos asideros frente a los vaivenes de la época, te propongo perseverar desde los principios. Te propongo que asumamos estos momentos como decisivos para nuestro Partido, que compartamos con Castillo Peraza que los presentes retos políticos son qualia, es decir momentos en los que las personas y sus sociedades deben tener la grandeza de estar por encima de mezquindades y ambiciones individualistas para tomar decisiones y emprender acciones de raíz, decisivas, torales, a riesgo de perder el todo. ¿Cómo es que las grandes civilizaciones e imperios de la antigüedad se encumbraron para luego perderlo todo y desaparecer en el remolino de la Historia? Yo te propongo que refundemos nuestro Partido sí; pero también que nos refundemos como políticos, como personas. Reconstruyámonos ahora desde la piedra de un actuar apegado a principios, de un actuar de humildad, de un actuar de respeto a la persona. Unidad para el Futuro, para un Futuro es lo que hoy te quiero proponer.
Es esto lo que hoy te quiero proponer porque así lo siento y creo. Porque así me lo reclama mi militancia, pero sobretodo mi compromiso con mi familia y sociedad a la luz de mi propia Historia.
Sinceramente,
Tu amigo,
Adolfo Franco Guevara
miércoles 3 de febrero de 2010
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