Este día en especial, al enterarme de la noticia que se ha estado difundiendo sobre el jefe diego me hace reflexionar sobre el terrible mal que nos aqueja como mexicanos, como queretanos y en especial como panistas, ese mal que a lo largo de años se ha ido proliferando de manera tan terrible que se ha vuelto un cáncer, el cual, esta terminado por socavar nuestra moral.
El jefe diego, ha sido una de esas figuras, que encarnan aquellos valores que muchos panistas conocimos y vivimos, pero que ahora, en estos momentos están muriendo.
Compañero y amigo panista, date cuenta de que hay fuerzas que están minando nuestra existencia, date cuenta que mientras esa infección continúe lo único que nos espera es la extinción.
Aquellas mujeres y hombres que contamos con la pasión y el fuego de una doctrina como la de acción nacional, seguimos aquí tratando una y otra vez, para que nuestro partido despierte de ese estado de catarsis y se sane, y que nuevamente se levante para continuar su diaria lucha por el beneficio de nuestro querido México.
Hoy, es uno de esos días en los que me pregunto, ¿que es lo que estoy haciendo en este mundo?
¿Cual es mi rol en esta vida y en mi partido?
A lo que quizá respondo que: "el hombre hace lo que puede, hasta que se le revela su destino" y ese destino particular en cada de uno de nosotros, converge en ese ideal, en esa doctrina que es acción nacional, en donde creo que acción nacional no es ninguna doctrina de quietud; no es una doctrina de goce, sino de esfuerzo de acción y lucha, una doctrina en donde se conjuntan valores como la humanidad, la justicia, la paz pero también el valor, la lealtad, la voluntad y el carácter,
Nos es posible, que aun, no nos demos cuenta, que muchos de los males que nos aquejan a los panistas es la división, el arribismo, la falta de valores y ética de aquellos que con buena fe y buena voluntad, adherimos a nuestras filas, no dudo que hay personas que están y han estado convencidas de que acción nacional es la mejor opción, pero también me doy cuenta que entre ese grupo de personas, sin escrúpulos y de mala fe han infectado el alma de nuestro movimiento, sembrando la discordia, el miedo, la indiferencia, todo aquello que como un padecimiento nos ha mantenido distanciados desunidos, todo ello, lo único que ha generado es que cada vez y como la gangrena, poco a poco nuestra fuerza decaiga y muera.
Aunque los partidos influyen en los pueblos y los ayudan a encauzar su beneficio, realmente es el alma del pueblo, el alma de la nación la que infunden o no el toque de grandeza.
Nuestro partido se ha convertido en una simple gerencia administrativa, mas o menos tolerada por nosotros, y mas o menos popular, pero ahora mas que nunca, carente del fuego que arde en aquellos movimientos históricos que graban épocas milenarias en el destino de los pueblos y que le han caracterizado por mucho tiempo.
Hace un momento hable del hombre y su destino, ahora, quiero mencionar que los partidos políticos y las naciones también tienen que atender ese llamado que el destino nos requiere.
Y hoy debemos decidir si continuaremos sin hacer nada, por temor o por conveniencia, pero en contra de nuestros principios o iniciar accionar el mecanismo que nos aliente a actuar.
Levantemos la voz no por que el jefe diego se a una figura publica, sino porque también es un ciudadano como tú y como yo, además de ser, uno de nuestros valladares emblemáticos de nuestra institución es momento de decir: ya basta.
Es hora de luchar por recuperar nuestras convicciones.
José Luis González Coronel
miércoles, 19 de mayo de 2010
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